Femcine • Festival Cine de Mujeres

Nadine Voullième: “El espacio se lo tiene que hacer uno trabajando”

29

March

2017

Crédito foto Camila Lassalle Ramírez

Por Laura Martínez García

FEMCINE es un Festival creado para relevar y celebrar el trabajo de las realizadoras, tanto de las directoras como de las guionistas, productoras y todas las profesionales del audiovisual que desde su área aportan a la creación de un cine más diverso e integral.

Cada año el equipo de FEMCINE escoge a una mujer que se ha destacado por su aporte al cine chileno para recibir un premio por su trayectoria. Este año, ese reconocimiento recae en Nadine Voullième, postproductora de sonido con un extenso currículum como sonidista para cine de ficción, publicitario y documental, televisión y video arte. Ha trabajado en más de 60 películas, tanto chilenas como latinoamericanas, entre las que destacan ”Kiltro”, ”31 minutos, la película” y la colombiana ”Pantaleón y las visitadoras”.

Además de su reconocida carrera profesional en un área en que hay muy pocas mujeres desempeñándose en el mundo, destacamos a Nadine Voullième por su trabajo como académica y por la generosidad y sabiduría con que cada año aporta a la formación de nuevos cineastas.

-Ha sido elegida como Mujer Destacada FEMCINE 7. ¿Qué se siente al recibir este reconocimiento?

-Se siente como estar de cumpleaños. Esa fue la sensación cuando Antonella lo publicó y lo hizo oficial. He recibido tanto cariño de la gente que en realidad se siente como estar de cumpleaños. Esa es la primera impresión que tuve. De alguna manera, que te nombren Mujer Destacada es bonito, porque es un reconocimiento al recorrido y a la trayectoria que uno ha tenido profesionalmente. Eso fundamentalmente. Y también siento que es un reconocimiento que viene con mucho cariño detrás.

-¿Cuánto tiempo lleva dedicándose al cine?

-Empecé trabajando como sonidista en el año 90. Terminé mis estudios y ese año empecé a trabajar. Partí en publicidad, seguí haciendo programas de televisión, y luego por ahí se introdujo el cine. El año que yo ingresé estaban haciendo la postproducción de La Frontera, que fue una película que marcó la diferencia, en el sonido especialmente, y en el cine chileno también. Estaban haciendo La Frontera en el estudio en el que yo estaba trabajando y fue una tremenda experiencia. Ese fue mi primer acercamiento al cine. Continué con Johnny Cien Pesos, donde también estuve presente y también participé. Y de ahí en adelante.

-¿De dónde surgió la vocación?

-La vocación de sonidista quizás un poco por el lado de la música. Todo sonidista alguna vez quiso ser músico. Cuando estaba en el colegio quería ser sonidista. Lo tenía bien claro. Y postulé a sonido, estudié sonido… Fui muy apoyada por mis papás también. Había pocas mujeres en esa época, muy pocas. Y muchas quedaron en el camino también. Pocas siguieron trabajando y encontraron su ruta dentro del área del sonido. Ahora, cuando yo empecé, ya había una mujer trabajando, y yo partí con ella haciendo coproducción de sonido. Con Gloria Loyola, que ahora se dedica a las locuciones.

-¿Cómo es el trabajo de un sonidista de cine?

-¡Es duro! Porque siempre es como el final de la travesía. Como cuando el naufragio ya pasó y llegas a la arena y aaahh… El final. Están todos terminando y siempre hay apuro, siempre hay poca plata… Pero es un trabajo bonito, un trabajo de equipo. No es un trabajo individual, es un trabajo que se hace entre mucha gente. Imposible decir que soy yo sola. Soy yo y un equipo. Siempre. Y no yo a la cabeza necesariamente. Eso es lo más interesante.

-También da clases de Sonido en la Escuela de Cine UDD. ¿Cómo perciben sus alumnos el panorama cinematográfico actual?

-Yo creo que ellos están muy entusiasmados. Los veo muy entusiasmados. Creo que a todos mis alumnos, también a los que doy clase de cine y animación en la Universidad Mayor. Les veo con muchas esperanzas, que esto es un campo interesante donde se pueden hacer cosas. Cada vez más. Al principio quizás se lo tomaban menos en serio. Mucho ímpetu, pero poca seriedad, y en algunos casos también he visto mucha decepción. Pero últimamente estoy viendo mucha energía en los alumnos. Los veo con cosas que decir. Eso es bonito. Con opiniones, hay muchas más opiniones. Al principio no había tantas.

-¿Cuál ha sido su mejor experiencia como profesional del cine?

-Es un trabajo que me ha reportado mucho. Es duro, pero me ha dado muchas alegrías. Me ha enriquecido mucho y es una suerte poder estar haciendo lo que me gusta hacer. Es algo que tengo que agradecer. Es una suerte que no he parado de trabajar y que no he tirado la esponja. Así como una anécdota… Muchas. He hecho voces de mono, he doblado niños, he tenido experiencias con actores muy divertidas y enriquecedoras, y también muchas interesantes con directores. No sabría quedarme con una sola.

-¿Tiene algún referente dentro del mundo cinematográfico?

-Tengo que nombrar necesariamente a Ricardo Larraín. La primera película en la que estuve presente fue en La Frontera, como asistente, y lo vi trabajar. Después trabajé con él. Lo tuve todos los días sentado al lado hablándome mientras hacíamos los doblajes, y siempre encontré que era un maestro. Un maestro que era generoso en sus enseñanzas, que siempre tenía algo que aportarte en sus comentarios, en sus reflexiones… Hasta un poquito antes de morirse. Siempre tenía algo que dar para instruir a otro. Alguna reflexión interesante, algo que te dejaba pensando. Él siempre fue de alguna manera un maestro, un referente para mí.

-Hay muy pocas mujeres trabajando en esta área. ¿Cree que esto va cambiando poco a poco?

-Sí. No podríamos decir que estén equiparadas en porcentaje o que sea mayor, para eso todavía falta, pero sí he visto muchas mujeres. Hay una tendencia y se siente de alguna manera que este es un trabajo muy masculino. Desde que yo partí ya había algunos referentes femeninos en el sonido, como Gloria, que ya trabajaba en el estudio donde yo trabajaba, pero también estaba Loretta Nass, que hacía sonido para el Teatro Municipal y que graba orquestas sinfónicas. Pero también eran contadas y tuvieron que ganarse su espacio. Ya hay mucha sonidista mujer. Y no solamente en el cine, también en la música, en la amplificación… En todos los ámbitos del sonido. Cuesta más, porque todavía hay una tendencia a creer que el sonido es una cosa como de hardware nada más y no de criterio artístico, por así decirlo. Como que no es creativo, que es una cosa muy técnica. Tiende a pensarse que es un espacio de máquinas, de equipo, de marcas, de oído… Un espacio masculino de peso. Pero no es exactamente así. Para todo hay técnica, para todas esas cosas hay técnica, pero también hace falta criterio. Criterio artístico, criterio estético, criterio a aplicar en el trabajo. Eso lo puede hacer cualquiera que esté capacitado.

-¿Qué consejo les daría a todas aquellas mujeres que sueñan con entrar en la industria del cine?

-Vamos para delante, ¿no? Tienen todo el espacio ahí, como en cualquier otro espacio. El espacio se lo tiene que hacer uno trabajando, dándole duro. La cosa nunca es fácil. Yo diría que ningún ámbito es sencillo. En el cine quizás es más difícil porque cuesta más encontrar el camino, y también te pagan menos. Pero si tienes ganas, mi consejo es ponerle mucho empeño, ponerle muchas ganas, investigar, concentrarse… Y estar ahí, no estar en otra cosa. Estudiar y, muy importante, saber trabajar en equipo.

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